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11/09/2016

Donald Trump, otra amenaza para el Nuevo Orden



Santiago Villarreal Cuéllar

Como lo anticipó Nueva Era en sus dos artículos: Subestimando a los locos ('http://nuevaera66.blogspot.com/2016/08/subestimando-los-locos.htm) y  Donald Trump a las puertas de la Casa Blanca ('http://nuevaera66.blogspot.com/2016/11/donald-trump-las-puertas-de-la-casa.html), el candidato republicano ganó la confianza del electorado estadounidense, y el histórico martes 8 de noviembre de 2016, fue elegido presidente de los Estados Unidos.

Muchos se preguntarán: ¿Por qué los grandes medios de comunicación del mundo occidental y las grandes corporaciones, no querían que este magnate de la construcción ganara la primera magistratura de la potencia del Norte? La respuesta es sencilla: Trump representa otra amenaza muy seria para los planes expansionistas del gobierno invisible, liderado por los propios Estados Unidos, la Unión Europea, Israel, el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional, la Organización Mundial del Comercio, en lo que se conoce como la globalización mundial.

Desde la llegada del presidente venezolano Hugo Chávez Frías al poder en 1999, el nuevo orden sufrió la primera estocada. A la Venezuela socialista, se sumó posteriormente Néstor Kirchner en la Argentina, Evo Morales en Bolivia, Rafael Correa en el Ecuador, Luis Ignacio Lula en Brasil, Tabaré Vázquez y Pepe Mujica en Uruguay, Fernando Lugo en el Paraguay, Daniel Ortega en Nicaragua, y Manuel Zelaya en Honduras. Todos estos mandatarios constituyeron una amenaza al nuevo orden y detuvieron el avance expansionista del modelo económico neo-liberal en esta parte del hemisferio occidental.

El movimiento podemos en España, también constituye una nueva alternativa para frenar el modelo ultra-capitalista dominante. El frente nacional de Marine Le Pen en Francia, es otra barrera que muy pronto logrará hacerse con el poder en el país galo. Y la salida del Reino Unido de la Unión Europea, también es un duro golpe al nuevo orden, manipulado por el gobierno invisible que pretende dominar política y económicamente al mundo.

Tanto la extrema izquierda como la extrema derecha, son enemigas incondicionales de ese nuevo orden, y Trump representa esa ala derechista que se opondrá a los tratados de libre comercio, a las guerras invasoras, y al sucio negocio de la guerra que destruye al mundo derramando la sangre de inocentes, o gentiles como lo llaman los promotores de ese extraño y maléfico nuevo orden. Derramar sangre es para ellos un rito del demiurgo (demonio), una ceremonia satánica, una venganza contra quienes no hacen parte de esas logias secretas que dominan el mundo.

Donald Trump, sí constituirá una nueva amenaza para esa logia dominante, y al ostentar el poder de una de las grandes potencias del mundo, causará un enorme desequilibrio sobre el castillo del nuevo orden que comienza a crujir, amenazando con resquebrajarse.  No obstante, el poderoso gobierno invisible no se rendirá y recurrirá a cualquier plan maléfico para detener su estrepitosa caída.


El nuevo presidente de los Estados Unidos, tendrá que tomar medidas de seguridad extremas para evitar que ese poderoso enemigo, atente contra su vida, para así tratar de detener su lenta agonía.       

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