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6/03/2016

La oposición venezolana no está cohesionada


Santiago Villarreal Cuéllar

La llamada mesa de unidad democrática de Venezuela tiene de todo menos de unidad; es una verdadera colcha de retazos ideológicos y contradicciones. Si bien se pusieron de acuerdo el año pasado para inscribir listas unificadas para la asamblea nacional, después de lograr la mayoría de escaños en esa corporación se han crecido como la espuma. Los egos personales han saltado por las cumbres y hoy nadie obedece a nadie.

Existen unas claras tendencias políticas llenas de ambiciones personales pero sin ningún rumbo o propuesta de gobierno que genere credibilidad en la población venezolana que no confía en los viejos partidarios de la cuarta república.

Ahora existen varios aspirantes a la presidencia de la república, que de haber elecciones se convertirían en verdaderos caníbales y se destruirían unos con otros. Enrique Capriles tiene sus propias aspiraciones, pero no comulga con María Corina Machado que lidera un ala radical dentro del escenario político opositor. Esta última es partidaria, según informes de sus propios correligionarios, de formar grupos armados, o milicias armadas (para-militares) para hacer una oposición más fuerte según sus seguidores. Incluso dicen sus más cercanos asesores que María Corina posee fotografías tomadas en Colombia, donde supuestamente ella aparece vestida con uniforme de camuflado y portando un fusil, junto con presuntos para-militares colombianos que brindan entrenamiento a ciertos sectores venezolanos. Por su parte, Henry Ramos Allup, actual presidente de la asamblea nacional y viejo dirigente de acción democrática, también aspira a ser presidente del país y no concuerda, ni con Enrique Capriles, ni con María Corina Machado, ni mucho menos con Lilian Tintori, esposa de Leopoldo López y a quien también se le subieron las ínfulas y aspira a la presidencia de la república.

En este orden de cosas, la oposición de Venezuela se ha convertido en una olla hirviendo donde cada uno hecha de todo a la misma, pero cuando esté listo el hervido, todos se pelearán para sacar su parte de lo que arrojaron a la misma, y mucho más.


Si la pelea es por el poder, sin tenerlo todavía, esa mesa de unidad no sabe qué es realmente lo que harán con el país en la quimérica posibilidad de llegar a gobernar. No poseen un programa concreto para sacar de la crisis a la nación; no tienen un discurso ideológico-doctrinario convincente que oriente de verdad al venezolano desprevenido y no cuentan con las calidades intelectuales, ni éticas que inspiren confianza en un electorado que votó por ellos en diciembre del año pasado, más como una advertencia al régimen de Nicolás Maduro, que por un verdadero deseo de cambio, porque esa oposición no ofrece una verdadera opción de cambio al país. Solo desean el poder y nada más que eso. Pero nadie sabe a ciencia cierta, qué harán con ese poder de llegar atenerlo.      

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