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6/07/2015

El escándalo de Comfamiliar del Huila


Santiago Villarreal Cuéllar

En la primera semana de junio de 2015, fue cobijado con orden de captura el director regional de la Caja de Compensación Familiar del Huila, Comfamiliar, Aramando Ariza Quintero; otras personas, entre ellas dos ex alcaldes, uno de Garzón y otro de la Plata, también fueron aprehendidos para que respondan por el presunto delito de doble contratación, y otros cargos no menos graves. Los demás detenidos, entre ellos varias mujeres, fueron directivas de Medilaser.  

Después de largas horas de indagatorias, el sábado 06 de junio el Juez Tercero Penal Municipal de Neiva, decidió dictar medida de aseguramiento en sitio carcelario, y solo dos personas quedaron en libertad. Lamento mucho que estas personas vayan a la cárcel, pero cada cual debe responder por sus actos en el manejo de los dineros públicos. 

Esta acción de la justicia, constituye una alerta significativa para quienes manejan el dinero destinado para la salud de los colombianos, especialmente para los más pobres. Comfamilar del Huila, igual que la mayoría de E.P.S., administradoras del régimen subsidiado, prestan un pésimo servicio a sus afiliados, mientras descomunales cifras de dinero destinado para prestar un buen servicio, es transferido para beneficio de unos pulpos que se roban el dinero sagrado de los pobres.

Esta E.P.S retrasa cirugías de importancia hasta un año, mientras los pacientes tienen que convivir con el dolor producto de su patología, cuando no mueren o tienen que buscar ayuda para que traten su dolencia en otras instituciones y pagar los servicios de sus propios bolsillos. 

Los directivos de Comfamiliar son crueles, inhumanos, y no tienen escrúpulos a la hora de despreciar al usuario y favorecer los intereses de la E.P.S. Se suma a esta inescrupulosa y despiadada forma de tratar a los pacientes, varios médicos que renunciaron a su juramento ético, y para mantener su empleo, hacen aquello que las directivas de la E.P.S. ordena, en detrimento de los pacientes. 

En buena hora se comenzó a investigar esta olla podrida que desde hace bastante tiempo olía mal, como huelen otras E.P.S, sino la mayoría. Y aunque no debemos cantar victoria, porque donde se manejan grandes cifras de dinero la justicia muchas veces patina y retrocede, por lo menos este constituye un excelente precedente para que otras E.P.S., comiencen a moderar su forma de tratar al usuario y mejore sus servicios.  

Aunque la mejora en el servicio del sistema de salud en Colombia, requiere como lo hemos afirmado en otros artículos, una reforma estructural que garantice un verdadero servicio de salud, convertido en derecho fundamental, donde todos los colombianos gocemos de ese derecho, gratuito y preventivo.      

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