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11/05/2013

Revolución educativa en Pitalito


Santiago Villarreal Cuéllar

A sus 78 años, doña Regina toma lápiz, cuaderno y se dispone a escribir, mientras su mano arrugada tiembla; el nerviosismo y la emoción de volver a estudiar hace que por un momento sienta turbación; luego retoma con decisión y energía su rol de estudiante. Al igual que ella, hombres y mujeres, septuagenarios, cincuentones, pero también jóvenes que no terminaron su primaria por alguna circunstancia, tienen ahora una grandiosa oportunidad de estudiar nuevamente. “El programa incluye personas de 0 a100 años,” manifiesta con optimismo y orgullo Florinda Díaz, Coordinadora de este ambicioso programa de alfabetización, bandera del alcalde de Pitalito Pedro Martín Silva. Para él, la inversión en el recurso humano es lo más importante que un administrador público puede hacer.
Según las estadísticas, en el municipio de Pitalito existen 5.617 analfabetas, 50% absolutos, es decir que no saben leer ni escribir y los restantes, funcionales, es decir, que no lograron terminar sus estudios primarios. A esa población va dirigido este programa denominado “Viva la letra viva,” incrustado en el Plan de Desarrollo Municipal de, “Todos en Acción.” La gestión realizada por el doctor Pedro Martín ante el Ministerio de Educación, Ecopetrol y recursos propios, pretende al terminar su mandato, no solo que haya cero analfabetismo, sino que la mayoría de estas personas cursen el bachillerato y otros realicen cursos técnicos en coordinación con el SENA, para educar una población en cierta manera marginada, brindando mejores oportunidades laborales y por ende mejorando la calidad de vida. Pero el programa no solo beneficia a este gran número de estudiantes, sino que genera alrededor de 100 empleos directos, pues para desarrollar este revolucionario programa, la administración ha vinculado temporalmente facilitadores. De igual forma, como en los grandes programas realizados en Venezuela, Bolivia, Ecuador y Brasil, para erradicar el analfabetismo, el programa incluye útiles escolares para cada alumno, estimulando así el deseo de estudiar. Aquí se cumple un propósito constitucional que pocos municipios colombianos realizan, como es la gratuidad plena de la educación.

El programa ha despertado críticas; quien creyera que haya gente opositora a tan nobles propósitos. Ideólogos de derecha manifiestan que en lugar de invertir en “esos viejos,” se debería canalizar los recursos en la juventud. Se olvidan estos retrógrados que la vida humana es valiosa desde la concepción hasta la muerte. El filósofo Miguel de Unamuno afirmó, que cuando alguien ejerza algún poder, debe procurar que ese poder sea en beneficio de sus gobernados. El doctor Pedro Martín está utilizando su poder para beneficiar lo más valioso de un  territorio: el ser humano.         

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