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8/03/2016

Volvamos a la medicina natural


Santiago Villarreal Cuéllar

Cuando nos adentramos en las calurosas selvas tropicales de la Amazonía, donde contemplamos cientos de insectos de diferentes especies, tamaños y colores, cuyo movimiento permanente permite contemplar otro mundo viviente, y los grandes árboles, todos diferentes, abrazados de lianas, líquenes pegados de sus tallos, podemos vislumbrar la maravilla de la naturaleza en todo su esplendor. Los aborígenes que nos guían, viven allí por generaciones. Conocen cada detalle relacionado con las plantas, animales, hierbas, árboles y arbustos. Saben dónde y cuándo pasean animales peligrosos. Conocen cada insecto, sus movimientos, su peligrosidad y la contra para sus venenos. Utilizan plantas, hierbas, cortezas y hojas de árboles, lianas, líquenes y todo lo que la naturaleza provee para tratar y curar las enfermedades de sus congéneres. No van al médico convencional porque sencillamente dista semanas de viaje desde la profunda y embrujadora jungla. Entonces utilizan pócimas, cocimientos, infusiones, maceraciones, zumos y otros usos a partir de la misma naturaleza. Es la medicina natural, algo que hemos olvidado completamente quienes vivimos en la llamada civilización y confiamos en los fármacos sintéticos, y los médicos alópatas que nos prohíben toda clase de comida y nunca nos cura.

Las substancias obtenidas a partir de las plantas constituyó el principio de la medicina moderna. Diversos genéricos fueron antaño extraídos de las hierbas y con el transcurso de los años y la medicina convertida en una lucrativa mercancía, grandes laboratorios, propiedad de multinacionales, hicieron masiva la producción de estas substancias, siendo imposible extraerlas de las plantas y fabricándolas sintéticamente. Menciono un solo ejemplo: el ácido acetilsalicílico, poderoso analgésico conocido bajo la patente de Aspirina, fue descubierto hace más de ciento veinte años del árbol llamado sauce. Todos los sauces del mundo poseen esta materia prima, pero para masificar la producción del fármaco, esta substancia es elaborada hoy de forma sintética. No es que sea perjudicial, ni de menos calidad que la natural, pero me parece más viable volver a nuestro pasado ancestral, la medicina natural.          


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