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8/31/2016

Cómo prevenir la drogadicción


Santiago Villarreal Cuéllar

Cuando hablamos de drogadicción partimos del referente que el alcohol, tabaco, marihuana, bazuco, cocaína, morfina, heroína, yagé, medicamentos consumidos para tratar patologías crónicas y otras drogas “duras,” usadas para mitigar ansiedades, son catalogadas como farmacodependientes. Es decir, que el individuo que utiliza regularmente cualquiera de estas substancias se convierte en adicto.

Observamos cómo las autoridades de salud, la policía y otros grupos con buenas intenciones, realizan campañas preventivas (algunas represivas) con el ánimo de disuadir a los niños, púberes, adolescentes y adultos para que no consuman estos elementos. Sin embargo, su objetivo se centra en aquellos fármacos ilegales, dejando de lado las amparadas por la legislación, cuyos impuestos (vaya paradoja) financian la salud de nuestro país. Pero tan peligrosa es la marihuana como el alcohol. Este último, según la Organización Mundial de la Salud, causa el mayor número de mortalidad en el mundo y se encuentra en primer lugar de peligrosidad. En el segundo puesto está el tabaco y el tercero lo ocupan los fármacos consumidos por prescripción médica. En conclusión: las demás substancias se encuentran en los últimos lugares de peligrosidad. Naturalmente no estamos afirmando que debe bajarse la guardia sobre la prevención, o que estas son mejores que las primeras. Todas son dañinas para la mente y cuerpo humano.

Pero para prevenir el consumo de fármacos que causan adicción, debemos remitirnos primero al lugar donde se originan todas las patologías sicosomáticas, compulsivas y de ansiedad: el hogar. Es en el núcleo familiar donde debe hacerse una profunda revisión de los valores éticos y de comportamiento para prevenir que nuestros hijos se conviertan en farmacodependientes. Y la mejor, más antigua y efectiva forma de educar los niños es mediante el ejemplo de sus progenitores o criadores. Si el niño observa a sus padres consumiendo alcohol, lo más posible es que se convierta en un adicto a esta substancia. Si los niños se forman en un hogar donde predomina la violencia entre padres (agresiones verbales y físicas) será un adolescente con síntomas de agresividad, temeroso, ansioso y desconfiado de sus padres. Estos jóvenes estarán más expuestos a ser futuros clientes de substancias malignas como una manera de salir de ese estado de ansiedad. Si en el hogar no se prodiga amor, confianza, afecto y cariño a los niños, estos serán inseguros de sí mismos y buscarán fármacos que suplan esa necesidad emocional. Prodiguemos buenas costumbres a nuestros niños.           

Adenda. Profundamente conmovido por el fallecimiento del canta-autor y arreglista más grande de los últimos años, Juan Gabriel de México. Igual que otros artistas desaparecidos, su legado perdurará en el tiempo.  

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