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12/10/2015

Evolución de los Derechos Humanos


Santiago Villarreal Cuéllar

Examinando los evangelios podemos deducir que el primer defensor de los derechos humanos fue Jesucristo. Sin embargo, la Iglesia creada en su nombre se encargó de hacer lo contrario. Jesús exaltó la vida como derecho fundamental, la igualdad de las personas como premisa suprema; además, el amor al prójimo. El humanismo ha tenido una lenta evolución con grandes tropiezos. Durante el Renacimiento comenzó a tomar forma y filósofos como Tomás Moro, Petrarca, Erasmo de Róterdam, Bocaccio, Leonardo da Vinci, Bruno, Copérnico, entre otros, sentaron las primeras bases ideológicas para difundir la doctrina. En los siglos XVII y XVIII, los pensadores Spinoza, Locke, Rousseau, Montesquieu, Kant, Denis Diderot, Voltaire y muchos otros, sentaron los principios para proclamar los Derechos Naturales del Hombre. Se constituyó en toda una revolución, provocando las revueltas que lograron la independencia de las trece colonias (Estados Unidos), y derrumbaron la monarquía francesa. La antorcha del humanismo se extendió lentamente por todo el mundo, pero tropezó con grandes obstáculos, muchos de ellos imposibles de romper hasta la fecha.


El humanismo como doctrina exalta al ser humano como máximo ser supremo sobre la tierra, poniendo en segundo plano los dioses, que hasta ese momento ocupaban un primer lugar. El hombre, otrora al servicio de Dios, invierte los valores poniendo a Dios a su servicio; fue toda una herejía para los dogmáticos, pero constituyó el pilar de todos los demás derechos de la persona humana. No obstante esta declaración, millones de vidas humanas continuaron derramando su sangre, bajo el desconocimiento y violación de tan trascendentales derechos. Después de la segunda guerra mundial, las naciones aglutinadas en la recién creada Organización de Naciones Unidas, proclamó mediante Resolución 217, el 10 de diciembre de 1948, la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Irónicamente muchas de esas naciones que suscribieron la carta, siguen violando los más elementales derechos de la persona humana. Continúan los genocidios, muchas veces permitidos y patrocinados por agentes del mismo estado; sigue siendo pandemia la desaparición forzada, las retenciones ilegales, la tortura y los asesinatos sumarios. Hoy más que nunca, los Derechos Humanos están amenazados; la lucha contra el enemigo invisible, el terrorismo, viola constantemente los mismos; sectas fundamentalistas, paradójicamente protegidas por la misma carta magna, incitan a la violación de muchos derechos como el de las minorías sexuales, el libre desarrollo de la personalidad y la libertad de conciencia. Corresponde a nosotros, defensores y quienes no lo son, continuar la lucha, a veces peligrosa, en la difusión, promoción y defensa de uno de los más grandes descubrimientos de todos los tiempos, como son los Derechos Humanos.          

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