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11/05/2015

Los peligros de la adopción gay


Santiago Villarreal Cuéllar

Colombia es el único país del mundo donde, ha falta de legisladores responsables, cuya mayoría están permeados por la corrupción, que se hacen elegir, no para velar ni trabajar por los grandes temas de la nación, sino para ver cómo pueden hacer parte de jugosos contratos y llenar sus faltriqueras; otros se hicieron elegir para oponerse neciamente a temas fundamentales como poner fin a un conflicto interno por la vía civilizada del dialogo y la negociación. Cuando un pueblo elige esta clase de irresponsables para que lo represente, corresponde a otros órganos crear mecanismos que permitan la buena marcha del estado.
A falta de una legislación que resolviera la situación jurídica de si las parejas del mismo sexo (homosexuales y lesbianas), pudieran adoptar niños, la Corte Constitucional sentenció que estas parejas sí pueden recibir en adopción a los  infantes. No me adentraré sobre los detalles jurídicos que motivaron a los magistrados para fallar de esta manera. Analizaré el alcance sociológico, psicológico e histórico de esta decisión. Diversos pensadores, padres y madres de familia, teólogos, sectarios, y fundamentalistas, son de opinión contraria a este fallo. Argumentan sobre los peligros para la crianza, salud mental y futuro comportamiento de niñas y niños adoptados por esta clase de personas. No faltan quienes aseguran que los infantes adoptarán el mismo rol de sus padres. ¿Qué tan peligroso resulta para la sociedad el hecho que muchos niños puedan ser formados por parejas gay? Ninguno. Sí, no existe ningún estudio psicológico, psiquiátrico, antropológico o sociológico, que demuestre que las personas formadas en hogares conformados por estas parejas hayan adquirido algún comportamiento extraño, o asuman el rol de sus padres adoptivos. Se conocen muchísimas niñas y niños, hijos de padres homosexuales y madres lesbianas, que fueron criados por parejas del mismo sexo, que no adoptaron este comportamiento. En cambio, todos los homosexuales y lesbianas son hijos de parejas heterosexuales. ¿Qué ironía verdad? Entonces, no tengamos miedo por esta determinación de la Corte. ¡Bienvenida la adopción gay!     


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