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9/18/2015

Animales peligrosos


Santiago Villarreal Cuéllar

Existe una corriente defensora de los derechos de los animales, de la que hago parte; hay otra corriente llamada “animalistas,” a la que pertenecen personas que pasando el límite de la defensa de derechos, raya con el sectarismo y el fanatismo. Los defensores de derechos consideramos que debemos superar primero el derecho humano sin el cual los otros derechos no existirían. Los “animalistas” quieren más los animales que al ser humano, llegando a extremos peligrosos; eso tiene una explicación científica; las personas que aman compulsivamente los animales, despreciando al ser humano, tienen una patología, de acuerdo a las ciencias psicológicas y psiquiátricas. Estas personas deben someterse a  tratamientos de retrospección psicológica de sus vidas para conocer el origen de la enfermedad; pero ese tema amerita otro artículo.

Los derechos de los animales terminan donde comienzan los derechos del ser humano; esa es una de las razones por las cuales se matan animales para suplir parte de las necesidades alimenticias del ser humano. La misma cadena de la biodiversidad en la naturaleza nos da ejemplo; muchos animales son carnívoros, y matan otras especies para suplir sus necesidades nutricionales. Otro caso ocurre con los animales domesticados por el hombre; estos deben ser cuidados con esmero y respetar sus derechos. Pero los amos de estos animales deben obedecer las reglas para evitar que sus mascotas representen peligro, no solo para otras especies animales, sino para el ser humano. Con preocupación observamos cómo muchas personas pasean a sus perros, algunas especies catalogadas como peligrosas, sin las mínimas condiciones de prevención. Caninos sin bozal, sin collares que permitan guiar al animal,  constituyen serio peligro para las personas, y ante todo para los niños. A diario muchos niños son víctimas de mordeduras de estos caninos, debido a la irresponsabilidad de los dueños de estas mascotas, que no toman las medidas reglamentarias y obligatorias para tener estos animales. Y lo peor es que en la mayoría de los casos no responden por los daños causados por su mascota.   

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