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3/05/2015

Dos años sin Hugo Chávez


Santiago Villarreal Cuéllar

Para bien o para mal, la vida hace brotar seres humanos extraordinarios pocas veces en el tiempo. Los ordinarios, los seres humanos comunes y corrientes, surgen a diario y no suelen dejar mayor rastro en la historia; los grandes hombres, aquellos cuyos nombres son inmortales, surgen de vez en cuando, pero dejan profundas huellas que perdurarán en el recuerdo de los demás para la eternidad.

Hugo Rafael Chávez Frías, el hombre que en una década transformó a Venezuela, se fue hace dos años, dejando una imborrable huella en su pueblo, ese pueblo desarrapado, ignorado por los gobiernos al servicio de una clase privilegiada, que solo convocaba ese pueblo cuando se avecinaban las elecciones, como suele ocurrir en la mayoría de las llamadas democracias de los países subdesarrollados. 

Chávez desde la presidencia de Venezuela, convidó al pueblo y lo llevó a la mesa para que comiera las  mieles del poder. La gran riqueza petrolera, que antes de la llegada de este líder revolucionario fue a parar a las cuentas bancarias personales de unas pocas familias en bancos suizos, fue derramada al pueblo. Durante sus sucesivos mandatos, creó las misiones de salud para atender a toda la población de forma gratuita; creó la pensión de jubilación para toda persona mayor de 60 años; instauró la gratuidad de la educación hasta la universidad para todos; nacionalizó la riqueza petrolera, las metalúrgicas, la electricidad, la telefonía y todas las grandes empresas estratégicas en manos de multinacionales extranjeras. Pero lo más importante del paso de Hugo Chávez por la presidencia venezolana, fue el cambio del ajedrez político internacional; el mundo dejó de ser bipolar y Chávez se convirtió en el primer gobierno contestatario de latino-América, después de Fidel Castro, contra el imperio del gobierno de los Estados Unidos.     

Querido por muchos y odiado por otros, Chávez dejó un legado de grandes realizaciones en materia de progreso social y humano, no solo para el pueblo venezolano, sino para otras naciones del mundo. Chávez murió un cinco de marzo, pero sus banderas continuarán ondeando durante muchos años, quizá siglos, y el mundo nunca volverá a ser igual, gracias a este líder revolucionario.



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