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12/18/2014

Quiebra económica de Venezuela es inminente


Santiago Villarreal Cuéllar

La economía de Venezuela depende en un 90 % de los ingresos provenientes de la industria petrolera; esta dependencia tiene una historia de cerca de siete décadas; gracias a este importante renglón de la economía venezolana, el poder adquisitivo de sus habitantes es de los más altos de los países latinoamericanos. El descenso en los precios del petróleo siempre ha ocasionado aprietos en las finanzas de este país, pero los diferentes gobiernos han sabido superar las crisis que a través de la historia se han presentado. 

La mayor crisis vivida por esta hermosa nación andina se presentó a partir del viernes 18 de febrero de 1983, bajo el gobierno copeyano de Luis Herrera Campins, quien inició la devaluación del Bolívar frente al dólar, medida asumida para tratar de detener la salida de divisas. Desde entonces, Venezuela entró en una crisis económica de la cual no se recuperó, acrecentándose en el segundo gobierno de Carlos Andrés Pérez, quien introdujo de manera brusca el modelo económico neo-liberal, impuesto por el Fondo Monetario Internacional y el gobierno invisible de la globalización.

Esta crisis dio al traste con los gobiernos bi-partidistas que se repartieron el poder y la riqueza desde la caída de Marcos Pérez Jiménez en 1958. La llegada del presidente Hugo Chávez al poder, cambió el modelo económico fracasado, introduciendo un modelo social basado en la teoría keinesiana y algunas fórmulas marxistas. Gracias a este cambio y al alza en los precios del petróleo, la nación vivió una década de prosperidad económica.

La especulación de amplios sectores de comerciantes e industriales, sumada a las grandes cantidades de dinero circulante que aumentó el poder adquisitivo de los venezolanos, consecuencia de las políticas subsidiarias gubernamentales, aumentó de forma alarmante la inflación. Esto causó un efecto burbuja peligroso para una economía basada en una industria petrolera. Las drásticas medidas impuestas por el presidente Nicolás Maduro para controlar la especulación y tratar de regular los precios de los productos básicos alimenticios, hizo que muchos especuladores decidieran abandonar el sucio negocio y marcharse al exterior. A esto se suma la baja acelerada de los precios del petróleo, cuyas consecuencias dejan un déficit en la balanza financiera del estado, que pone nuevamente en aprietos al gobierno. 

Los analistas económicos al servicio de los grandes medios que monopolizan las comunicaciones en el mundo, apuestan a una segura quiebra de Venezuela, pronosticando el fin de la era Chávez. Diariamente bombardean con noticias escandalosas, incendiarias y sensacionalistas, anunciando una quiebra inminente de la economía de este país que se divorció de los mandatos del gobierno norteamericano y los monopolios económicos que dominan el  mundo occidental.

Pero la economía venezolana ha demostrado históricamente ser bastante fuerte como para quebrar de la noche a la mañana. Posee unas reservas de petróleo para más de 200 años, con lo cual asegura créditos externos que ayudarán a mitigar la crisis; posee unas reservas en oro puro, que a buena hora el presidente Chávez se trajo de Inglaterra, donde estaban guardadas en bancos de ese país, por temor a que corrieran la misma suerte que las reservas de dinero y oro del gobierno libio por la caída de Gadafi; además, Venezuela es un aliado incondicional de China, país que ha comprado la mayor parte de la deuda pública del país suramericano, y esta nueva potencia no permitirá que su principal puntal en latino-América se quiebre para sucumbir a los designios de occidente.

De manera que me parece que los analistas pagados por las multinacionales y sus periodistas subyugados, se quedarán con los crespos hechos, porque más temprano que tarde Venezuela empezará a recuperarse de la crisis económica que sufre en la actualidad.          

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