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10/17/2014

Ausencia de paternidad


Santiago Villarreal Cuéllar

Finalizando la década del setenta, irrumpe en Latino-América un fenómeno que se ha acentuado en los últimos años, consistente en la falta de paternidad y el aumento de madres cabeza de hogar. Por supuesto que ya existía en nuestras sociedades este fenómeno, pero me refiero al aumento del mismo. La evolución de la sociedad, el crecimiento demográfico, el aumento de sectas fundamentalistas cristianas y de otras corrientes orientales, cuyo legado sería un crecimiento espiritual, pensábamos que traería una familia más cimentada. Pero desafortunadamente no ha sido así y por el contrario, son cada día más las madres solteras, aumentando alarmantemente el de niñas y adolescentes embarazadas, cuyos padres, menores de edad en su mayoría no asumen la responsabilidad que les corresponde.

En el contexto psicológico y sociológico, la falta de una figura paterna en sí no es causa de desórdenes de personalidad; no influye definitivamente en el futuro hombre o mujer. Esto se debe a que muchas madres asumen el rol de padre y madre con responsabilidad y el niño o niña percibe de ella la única figura de autoridad en el hogar. El problema consiste en el papel desarrollado por la mayoría de madres jóvenes, muchas de ellas apenas entradas a la pubertad y adolescencia. Los niños nacidos de estas madres, por su misma condición económica, social, su falta de experiencia, y por supuesto la inexistencia de un esposo o compañero, terminan siendo criados por sus abuelos, donde existe un número de hermanos y hermanas de la madre. Muchas veces en estos hogares múltiples viven otros núcleos familiares pertenecientes a la misma familia, con muchos niños. El pequeño recibe desde su tierna infancia el mensaje de autoridad impartido no por una, sino por muchas “madres” y “padres.” En estos hogares múltiples, todos aquellos que superan en edad a estos pequeños, ejercen autoridad sobre él, y estos niños terminan no obedeciendo a nadie. El futuro de estos niños es incierto y al despuntar su vida adulta, terminarán por no reconocer ninguna autoridad legal.    

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