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6/10/2014

La derecha polrizada


Santiago Villarreal Cuéllar

Desde las elecciones presidenciales de 1970, la derecha colombiana no había estado tan polarizada como ahora. Y sí que se parecen a las de aquel año; los dos punteros eran Misael Pastrana Borrero, quien representaba la derecha del frente nacional, y el ex presidente Gustavo Rojas Pinilla, representante de una derecha populista; Rojas contaba con amplia simpatía entre el Ejército y la Policía; Oscar Iván Zuluaga también ahora recibe piropos de esas dos fuerzas; a la rancia oligarquía bogotana no le caía bien el general Rojas Pinilla; Zuluaga tampoco es bien visto por esa cúpula clasista que miran a Uribe y su combo como aparecidos, arrabaleros y quizá para Vargas Lleras, unos gamines; Rojas Pinilla hacía promesas típicas de izquierda, ahora Santos también las hace; en 1970 el pueblo raso y la clase no educada era partidaria de Rojas, mientras la clase intelectual estaba con Pastrana; ahora Zuluaga atrae esa clase desarrapada, no letrada, mientras la intelectualidad apoya a Santos; los grandes medios de comunicación estaban en el setenta a favor de Pastrana y menospreciaban a Rojas; un parecido ocurre hoy con Zuluaga, cuyos pulpos de la información no lo mascan, mientras a Santos le dan gran despliegue y le echan piropos; finalmente, el 19 de abril de 1970 le robaron las elecciones a Rojas y colocaron a Pastrana, pero el viejo general no opuso resistencia pues se trataba de la misma derecha, dividida y polarizada para engañar al pueblo y hacer creer, como sucede ahora, que eran enemigos irreconciliables.

Ahora la derecha se ha desbordado en promesas. Los dos candidatos a la par ofrecen cada día una promesa más; más embuste, más engaño, más de lo mismo. Esta vez llegaron más lejos y fueron tan astutos que pusieron a votar hasta la izquierda por ellos. Nunca llegaremos a comprender cómo un escritor de la talla y pensamiento de izquierda como Wiliam Ospina fuera partidario de Zuluaga. Claro está que desde hace varios meses venía piropeando a Uribe desde sus columnas en El Espectador. Y quién iba a pensar que los comunistas y otros sectores respetables de izquierda adhirieran a Santos. Esto parece un sueño y no una realidad política que solo ocurre en Colombia. La derecha colombiana, tanto la clasista de salones, etiqueta y protocolo que apoya a Santos, lo mismo que la extrema derecha arrabalera y de cerreros que acompañan a Zuluaga, deben estar que se revientan de la risa de ver una izquierda temerosa, humillada y de rodillas ante sus verdugos. Ante tanta sumisión, el voto en blanco es el único derecho digno.               

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