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2/04/2014

Revolución bolivariana en peligro


Santiago Villarreal Cuéllar

Un 04 de febrero de 1994, el coronel Hugo Rafael Chávez Frías intentó tomarse el poder por la fuerza en Venezuela, cuando trató de derrocar al presidente Carlos Andrés Pérez. Y aunque el golpe falló y Chávez, lo mismo que sus compañeros de aventura fueron capturados y encarcelados, la mayoría del pueblo venezolano lamentó que el hecho no se hubiera consumado. Ese pueblo estaba aburrido de tantos años de una farsa de democracia, que para completar, en el segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, impuso el modelo económico neo-liberal, cuya aplicación fue precisamente el detonante de la crisis que incitó a Chávez a tomase el poder. 

Ese 04 de febrero sería el campanazo de alerta para cambiar el rumbo de la historia, del primer país productor de petroleo de América. A partir de ese día, Hugo Chávez ganó popularidad a lo largo y ancho de la geografía nacional, y en el segundo gobierno de Rafael Caldera, Chávez fue indultado y se entregó de lleno a la actividad política, ondeando las banderas del cambio y de llevar a Venezuela por un camino distinto al que se había estado en los gobiernos anteriores.

En 1999, Chávez es electo presidente con abrumadoras mayorías, y de inmediato puso en marcha su programa de gobierno hacia lo que él llamó la Revolución Bolivariana. Revolución que no solo fue para su país, sino que fue internacionalizada a otras naciones y la figura de Chávez, pronto cobró fama a nivel mundial. 

A nivel interno, logró proclamar una nueva constitución política, y llevar a cabo reformas profundas en beneficio de las clases más necesitadas. La seguridad alimentaria, la salud gratuita para todos, la educación gratuita hasta la universidad, seguridad social universal para todos y un agresivo plan de viviendas gratis y amobladas para las familias más necesitadas de su país, fueron los principales logros del desaparecido presidente Hugo Chávez.

Querido por millones de venezolanos y gente del mundo entero, también se granjeó el odio de muchos sectores sociales, que vieron amenazados sus intereses económicos. 

Pero al desaparecer intempestivamente el líder de la revolución bolivariana, también este modelo político se ha visto amenazado de sucumbir a los embates de la derecha venezolana, que a como de lugar, pretende apoderarse de nuevo del poder. 

Nicolás Maduro ya no es Chávez, y aunque su figura sigue siendo respetada por la cúpula de los revolucionarios, ya no lo es para un gran sector del pueblo venezolano. A esto hay que agregar, el manejo de la economía de este prospero país petrolero, que hoy avanza en picada, sin que existan claros modelos que puedan detener la hecatombe. 

De continuar con esta crisis económica, la revolución bolivariana se ve cada día seriamente amenazada y pronto el liderazgo de Maduro comenzará a fraccionarse, llevando consigo un ambicioso proyecto que, de continuar Chávez con vida, hubiera cambiado la geo-política de Latino-América, y porqué no, parte del mundo capitalista.       

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