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10/16/2013

Terrible drama de las madres


Santiago Villarreal Cuéllar

Madrugan a limpiar impecablemente la casa, preparar el desayuno para su esposo (algunas no tienen) y sus hijos que van al colegio, y desde las siete y media de la mañana empiezan a recibir los otros hijos; esos hijos de madres en su mayoría cabeza de hogar, algunos recién nacidos, otros de un añito, algunos más crecidos, hasta completar catorce. Allí empieza una labor que muy pocos saben y valoran: brindar protección, amor, cariño, afecto y alimentos a todos esos pequeños de ambos sexos; enseñar valores utilizando pedagogías muchas veces creada por ellas mismas. La jornada culmina en teoría a las cuatro de la tarde, pero en muchas ocasiones se prolonga hasta las cinco, porque algunas madres biológicas no llegan a tiempo a llevarse su hijo. Son las madres comunitarias, una figura creada por el ICBF, con el propósito de brindar bienestar a hijos de madres y padres que trabajan (estratos uno y dos), y que por su pobreza no pueden pagar niñeras para cuidarlos.
Hasta allí todo va bien, porque si algo tienen  estas madres es una férrea voluntad y mucho amor, yo diría que es toda una vocación de servicio, una desbordada bondad maternal que pocas mujeres poseen. El drama empieza con la alimentación de estos pequeños. Hasta hace cuatro años, cuando los padres de familia mediante un comité, servían de reguladores y proveedores de los víveres, con dineros del estado claro está, se suministraba suficientes raciones de buena calidad nutricional. Pero cuando ese suministro se entregó a unas sanguijuelas llamadas ONG, o fundaciones, generalmente dirigidas por políticos mediante testaferros, todo cambió. Dos libras de arroz para la semana, una libra de carne para un día, son apenas dos ejemplos de la crueldad con que tratan a estas madres. ¿Alcanzará dos libras de arroz para alimentar 14 niños una semana? ¿Una libra de carne es suficiente para alimentar 14 niños durante un día? Sencillamente esto es alarmante y raya con el cinismo de quienes manejan el estado, y aún más, de aquellos que crearon estas entelequias llamadas ONG, que no son más que intermediarias innecesarias.
Las madres comunitarias se declararon en paro desde hace varias semanas, pero el gobierno no parece interesado en sus justas peticiones. Los congresistas pararon dos semanas y mediante decreto el presidente Santos solucionó el problema, otorgándoles más de 7 millones de pesos a sus dietas. Las 79 mil madres comunitarias solo piden una pensión justa de un salario mínimo para su jubilación y mejoras en la dieta de los pequeños. ¿Cuánto tiempo tendrán que esperar?    



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