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5/01/2013

La Policía no es suficiente



El aumento de la delincuencia común y organizada se disparó en los últimos diez años en una forma alarmante, en todo el país. Las principales ciudades de Colombia, fueron invadidas por grupos provenientes de para-militares, a quienes el gobierno de Uribe no les cumplió las promesas para que se desmovilizaran, ni mucho menos el actual. A ese fenómeno se le une la delincuencia ya existente, y la que ha proliferado por factores que analizaré más adelante.
 
Sin ir más lejos, ciudades del Huila como Neiva, Pitalito, Garzón y La Plata, sin contar el resto de municipios, está hoy a merced del hampa. En Pitalito hay barrios como El Porvenir y Popular, donde no se puede transitar ni de día, ni de noche porque lo atracan para robarle cualquier objeto. La misma Policía no se atreve a cruzar por dichos lugares por temor a ser objeto de atentados.
 
La ciudadanía angustiada, líderes sociales y políticos, interroga a gritos, qué hace la Policía, la Fiscalía, los jueces y el resto del aparato estatal. Sin embargo, los organismos de control no parecen escuchar los clamores ciudadanos. Uno de los llamados más generalizados es el aumento del pie de fuerza policial, con la esperanza que ello disminuirá las madrigueras de picaros.
 
En una nación como la nuestra, donde desde la llamada independencia se trazaron las más vergonzosas desigualdades sociales y a lo largo de nuestra corta historia, los gobiernos no se han preocupado por  disminuir esas fronteras, es natural que ese pueblo excluido se lance a conseguir el sustento diario a como de lugar. El establecimiento en lugar de invertir en el bienestar social de los menesterosos, canaliza  inmensos recursos para fortalecer un aparato militar y policial, que nada puede hacer, pues el hambre y la miseria no se pueden reprimir a la fuerza. Cientos de miles de colombianos escogieron el negocio del narcotráfico como una salida a su miseria. Entonces, la cúpula gobernante, compuesta por las altas clases sociales y económicas, tipificaron como delito el dinero proveniente de esos negocios. Este es de los pocos países del mundo, donde el ciudadano debe explicar la procedencia de sus ingresos, so pena de ser acusado de enriquecimiento ilícito. Esa clase oligárquica, no permite que nadie se enriquezca  para impedir la competencia.
 
Mientras en Colombia, el sistema no haga reformas estructurales que permitan cerrar un poco esa brecha entre unos pocos que todo lo tienen, y una inmensa mayoría que se alimenta de harinas para sobrevivir, ningún aparato militar o policial podrá combatir con éxito la delincuencia.

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