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5/16/2013

La mula del diablo




Santiago Villarreal Cuéllar

Un macabro rebuzno retumbó en la fría y oscura noche, muy cerca de la cañada donde se encontraba la enramada donde molían la caña de azúcar para elaborar la panela. Eran las doce, y el sonido de los grillos, sapos, búhos y demás criaturas nocturnas, ceso después de oír el segundo rebuzno, esta ves más fuerte, o quizá más cerca de la canoa que servía de lecho donde dormíamos. Mi abuelo despertó sobresaltado y al escuchar el tercer rebuzno, despertó al resto de personas que dormían plácidamente; encendió una antorcha de petroleo y tomó el Rosario en sus manos, invitando a los asustados espectadores a rezar. Con el Crucifijo de la camándula, hacía cruces en el aire diciendo: !renuncio satanás! !renuncio satanás! Y así, durante unos diez minutos, el extraño rebuzno comenzó a escucharse más y más lejos, hasta que solo se oyó un leve sonido, apenas confundido con el ruido de los sapos, grillos y los restantes animales que de nuevo reanudaron sus faenas.

Nadie de los mayores preguntó nada y los pequeños aunque sentíamos curiosidad por interrogar, nos contuvimos, pero en lo más hondo de nuestra conciencia intuíamos que era el mismísimo diablo el que rebuznó, hacía apenas veinticinco minutos. Mi abuelo ordenó a los hombres construir rápidamente cruces improvisadas de bagazo y leña, las cuales fueron enterradas alrededor de la enramada. A los pequeños nos ordenó acostarnos nuevamente y no obstante el miedo, pronto el sueño nos venció.

Mientras las chilángas celebraban el amanecer con sus cantos, los niños bebíamos agua de panela con poleo y los mayores café. Interrogué a mi abuelo sobre los rebuznos y colocándome su mano sobre mi hombro, explicó que se trataba de la mula del diablo. Especificó que era un extraño espíritu maligno, que tomando la forma de mula, deambulaba por solitarios caminos campesinos y que era horroroso para quien  la viera, pues se trataba del mismo satanás. Desde aquellos lejanos años de mi niñez, nunca he vuelto a oír  ese extraño rebuzno.             


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