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2/12/2013

Ecuatorianos reelegirán a Rafael Correa




Santiago Villarreal Cuéllar
Nuestro hermano Ecuador vivió durante los años noventa y parte del dos mil, un desorden institucional y político; bastaba que la Plaza de San Francisco de Quito se llenara de muchedumbre para que el anfitrión del histórico palacio de gobierno abandonara el poder. Los políticos de diferentes tendencias ya sabían cómo derrocar presidentes y aglutinaban gente de todas las regiones del país, las hacían marchar a la capital, y al otro día tenían nuevo gobierno. Desde 1997, a la llegada del economista y autor del libro La Noche Negra del Neo-liberalismo, Rafael Correa, Ecuador no solo entró en una etapa de estabilidad política, sino económica y social. Con su programa de la Revolución Democrática, Correa convocó en mayo de 2007 un referendo que aprobó, con un 80%, la convocatoria de una Asamblea Nacional Constituyente, la cual redactó una nueva carta política. Profundas reformas sociales y económicas se entronizaron en la nueva constitución, entre las que se destacan el divorcio del país de las políticas del Fondo Monetario Internacional; el cambio de modelo económico neo-liberal por otro de corte estatista y proteccionista; la universalización y gratuidad de la salud; la educación gratuita hasta la universidad; universalización de la seguridad social a partir de los sesenta años; nacionalización de los recursos naturales y energéticos; y un programa de seguridad alimentaria para las familias más necesitadas del país.
Pero quizá el cambio más destacado de Correa, consiste en un nuevo modelo de la explotación de hidrocarburos. El presidente ecuatoriano ha propuesto a los países europeos, estimar la cantidad de crudo existente en la región amazónica, cuantificarlo en valores comerciales y ha cambio de no extraerlo, esas naciones deben pagar para de esa forma proteger los bosques. Es toda una revolución, que de lograrse, sentaría un precedente mundial para vender ozono a las naciones industrializadas y conservar las selvas tropicales.
El pueblo ecuatoriano está muy satisfecho con su presidente, no solo porque lo esta sacando de la pobreza absoluta, sino porque ha estabilizado las instituciones democráticas del país suramericano. Recuperó la soberanía económica de la nación, y sus recursos energéticos ya no son saqueados por las multinacionales extranjeras pagando miserias como lo hacen en Colombia y otros países. En Ecuador estas transnacionales tienen que pagar entre el cuarenta y sesenta por ciento de regalías al Estado, y no el cuatro y doce por ciento que pagaban antes. Ecuador ahora hace parte del eje venezolano, que para bien o para mal, cambió el mapa geo-político latinoamericano. Por todas esas razones, el pueblo ecuatoriano reelegirá por amplias mayorías a Rafael Correa.             

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