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1/29/2013

Cómo detener el paro cafetero



Santiago Villarreal Cuéllar
De todos es conocido que el año pasado los cultivadores de café pasaron las duras y las maduras como consecuencia de la caída de los precios del grano. Los expertos dicen que la crisis es mundial y acusan, en parte, a la difícil situación económica por la que atraviesa Europa. Otros economistas manifiestan que se debe a la revaluación del peso frente al dólar. De ser ciertas estas causas, tendremos crisis para largo tiempo porque la situación europea cada día se acentúa más, y la revaluación de nuestra moneda continuará este año, según los expertos. Los pequeños cultivadores de café ponen los ojos en el Estado, pero este parece mirar para otro lado. El gobierno dice que está fuera de control manejar los precios del grano. ¿Entonces a quién acudir? Los campesinos están programando un paro para hacerse escuchar. Cuando las soluciones no llegan mediante la petición formal, están las vías de hecho pero dentro del derecho. No me cabe duda que este paro es justo y necesario. La economía cafetera mueve amplios sectores de la vida económica nacional y no podemos ser ajenos a esta realidad.
¿Qué piden los cafeteros? No existe coherencia en sus solicitudes y esa es su gran debilidad. Cuando se inicia una lucha justa debe haber unos propósitos y metas concretas, con posibilidades de ser realizadas. En mi concepto, los caficultores deben pedir al Estado los siguientes puntos: primero: realizar análisis de suelos de sus parcelas, subsidiados por el Estado, para saber qué clase de tierras poseen y cuales son las deficiencias nutricionales de esos suelos; segundo: subsidiar los agroquímicos necesarios para el mantenimiento del cafeto. En todo el mundo los fertilizantes sintéticos, fosfatos y químicos agrícolas son carísimos; tercero: que el Estado subsidie pólizas de seguro para riesgos de cosechas (sequías, inundaciones, cambios climáticos etc.), para de esta manera sembrar sin correr riesgos; cuarto: el Estado debe subsidiar pólizas de seguro de precios sustentables. Es decir, una aseguradora le garantizará al productor un precio de sustentación, aunque estos caigan a nivel nacional e internacional. Algunos dirán que estas propuestas son utópicas e irrealizables. ¿Entonces porqué otros países lo hacen? Están los ejemplos de Europa, Canadá, Australia, Estados Unidos, Venezuela, Ecuador.
Me parece que si el gremio cafetero hace estas solicitudes y el gobierno accede a ellas, estará resuelto el problema del agro para largo tiempo. Las soluciones para nuestra agricultura, que sigue siendo la cenicienta del Estado, deben ser estructurales y no simples paliativos para mitigar el momento. Se trata de la seguridad alimentaria de la nación.     

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