perfil en facebook

11/28/2012

CARAMELITO AMARGO



Santiago Villarreal Cuéllar
Hay cosas en la vida que no se pueden evitar, como el desafortunado fallo emitido por la Corte Internacional de Justicia, en el que cercena aproximadamente 75 mil kilómetros cuadrados de nuestro mar Caribe. Ese es un caramelito amargo que nos tendremos que chupar y tragarnos hasta el palito. Porque toda esa alharaca desatada por el gobierno nacional, el ex presidente Uribe y una horda de nacionalistas, no es más que una llamarada de hojas secas de la cual ni las cenizas quedarán. El fallo, querámoslo o no, es inapelable y aunque ahora nos digan que presentarán recursos, suplicas y todo el lenguaje jurídico internacional, solo será para dilatar el cumplimiento obligatorio del mismo. ¿Cómo detendrá nuestro país los buques pesqueros nicaragüenses, custodiados por la armada de esa nación? ¿Acaso nos quieren llevar unos irresponsables fanáticos nacionalistas, a una guerra que podría tener dimensiones continentales? Bastante guerra interna tenemos y hemos padecido como para abrir otro frente en el exterior. Creo que el gobierno debe bajarse de esas ínfulas y aceptar lo inevitable con gallardía, y responsabilidad. Y debe haber responsables sobre la pérdida de ese pleito, sobre los que cabe una sanción, expulsándolos de una vez de la Cancillería, que está llena de burócratas y pocos diplomáticos.
También debe servirnos de experiencia para el futuro de nuestras regiones abandonadas, como los territorios nacionales, el pacífico, específicamente el Chocó. Porque las islas de San Andrés y Providencia han sido eso: una región olvidada, invadida por comerciantes paisas y cachacos que se apoderaron del turismo, mientras los raizales han sido relegados a la miseria, violándoles sus derechos, su cultura y  despreciándoles su religión. Los servicios sanitarios son casi inexistentes y el internet apenas llegó hace seis años. El afán de los gobiernos anteriores por defender esa inmensa franja de mar, nunca fue el interés por los pescadores ni los corales, sino el petróleo para entregárselo a las multinacionales, como lo hace en el interior del país. Apenas se hicieron estudios sobre los yacimientos de crudo en esa zona caribeña, se preocuparon por conservarla. La prueba más latente es que ya se ha venido subastando por parte del gobierno nicaragüense en la Bolsa de New York, la posible explotación por parte de petroleras norteamericanas.
Ahora, el alto gobierno, azuzado por fanáticos nacionalistas, para minimizar la crisis, torpemente sale a decir que es mejor desacatar el fallo y renunciar al pacto de Bogotá, es decir a la misma Corte Internacional de Justicia. Es algo parecido a querer aserrar el aserrín, o tratar de recoger la leche derramada. Nada más absurdo e insensato.         

Reacciones:

0 comentarios:

Publicar un comentario