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10/02/2012

PARA-CRISTIANO A LA CASA BLANCA



Santiago Villarreal Cuéllar
De ganar las elecciones el candidato del Partido Republicano de Estados Unidos, señor Mitt Romney, el próximo mes de noviembre, no sería la primera vez que un para-cristiano llega a la Casa Blanca. El primero fue Ronald Reagan, quien no obstante pertenecer a un secta cristiana convencional, secretamente fue miembro de la logia masónica Gran Oriente, línea escocesa, considerada como para-cristiana. Se denominan para-cristianas, aquellas sectas religiosas que mesclan doctrinas extraídas de la Biblia con otras creencias o libros concordantes. Dentro de este abanico, encontramos a los Adventistas del Séptimo Día, los Testigos de Jehová,  frac-masones, rosacruces, gnósticos, la Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días, más conocida como mormones, a la cual pertenece Mitt Romney. Solo para citar las más conocidas pues existen bastantes.
De ganar este republicano, sería nefasto para su país y el resto del mundo, pues el fundamentalismo religioso nunca ha sido benéfico en asuntos políticos. Y aunque en la convención republicana del pasado mes de agosto, el señor Romney expuso las bondades de ser fiel militante de esa secta, tradición heredada de sus progenitores, la historia ha demostrado el retroceso en aspectos políticos, sociales, jurídicos y científicos. Ese ejemplo lo dio el señor George Busch hijo, quien pertenece a una secta cristiana fundamentalista. Para citar solo dos casos: los dineros destinados en el presupuesto federal de la nación americana para la salud pública, específicamente el rubro para realizar investigaciones en procura de prevenir el VIH SIDA, fueron entregados a sectas cristianas de ese país. El argumento: según la doctrina presidencial, los líderes de esas sectas predican la fidelidad, no solo de las parejas sino de toda persona, forjando unos valores morales basados en el temor a Dios y por consiguiente, al no haber infidelidades, la proliferación de enfermedades de transmisión sexual disminuirían. Esto por supuesto fue un fracaso para tratar de prevenir esa enfermedad, pues la mayoría de la sociedad norteamericana, al igual que la del mundo occidental, está corrompida y nadie la hace cambiar. Quienes sí aprovecharon la bonanza, fueron los pastores de esas sectas, quienes no solo se acabaron de enriquecer personalmente, sino que gran parte de esos recursos los invirtieron en una agresiva campaña misionera para hacer crecer sus intereses en América Latina y África, en detrimento de la Iglesia Católica. Además, el mundo evidenció los instintos de agresividad y violencia del señor Busch contra otras naciones soberanas, con el argumento de perseguir al enemigo invisible llamado terrorismo. De modo que si el señor Romney llega a la Casa Blanca, el retroceso cultural no se hará esperar.      

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