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7/03/2012

LE NACIÓ OTRA PATA AL COJO



Santiago Villarreal Cuéllar
A partir del 01 de julio, se unificó el Plan Obligatorio de Salud POS. Esto significa que quienes reciben los servicios del régimen subsidiado, gozarán del mismo servicio de quienes pagan régimen contributivo. La pregunta es: ¿cómo garantizará el alicaído sistema de salud el cumplimiento de esta obligación? Desde la entrada en vigencia de la ley 100 de 1993, la salud en Colombia se convirtió en un mercantilismo, dejando de ser un servicio público. En nefasto sistema económico neo-liberal irrumpió en todos los escenarios del Estado y el derecho fundamental a la salud no fue la excepción. Investigaciones académicas han demostrado que del 93 en adelante, enfermedades que tenían un nivel importante de control en Colombia como la tuberculosis, fiebre amarilla, dengue y rabia humana, resurgieron nuevamente y ninguna E.P.S. realiza campañas de prevención. Se desmontaron programas tan importantes como el Servicio de Erradicación de la Malaria (SEM), que enfrentaba el paludismo.
Este perverso sistema de salud, llevó a que de 21.301 acciones de tutela instauradas por ciudadanos afectados por el incumplimiento de las E.P.S. en 1999, se dispararan a 94.502 en 2010. Pero no es solo el incumplimiento y la ineficiencia en la prestación del servicio, sino el saqueo descarado que hacen al sistema de financiamiento. En reciente informe, la Contraloría General de la Nación denunció que por lo menos 59 E.P.S estarían involucradas en un cartel que manipula los costos de los medicamentos. Esto ya lo había denunciado el Observatorio de Medicamentos de la Federación Médica Colombiana. Para citar un ejemplo: las E.P.S. compran Acetaminofén al por mayor por un valor de $17 la tableta y terminan recobrándolo a $90.000 al Fosyga. El Isodine lo compran a $255 y lo recobran a dos millones. Esta situación ha llevado a un desfalco de las finanzas públicas de salud, de $32 mil millones de pesos. La misma investigación descubrió que  E.P.S. como Saludcoop y Famisanar, se apoderaron indebidamente de dos billones de pesos a los recursos destinados al POS.
Pero el robo no es solo al estado que somos todos, sino –y eso es lo más cruel— al usuario que paga los servicios (caso del régimen contributivo). Saludcoop por ejemplo: el medico prescribe cuatro medicamentos, pero en el dispensario solo entregan dos y le dicen que están pendientes los restantes. Esto hace que el tratamiento no surta los efectos deseados y como consecuencia están atentando contra el derecho a la vida del paciente. Como están las cosas, mientras no se modifique el modelo de salud, de nada servirá igualar el POS pues seguirá de mal en peor.

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