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4/13/2012

AUTODEFENSAS CONTRA LA DELINCUENCIA



Santiago Villarreal Cuéllar
En la era de la seguridad democrática del presidente Uribe, se combatió implacablemente la guerrilla. Hicieron un simulacro de desmovilizar algunos grupos para-militares. Pero la delincuencia común, en campos y ciudades, creció ostensiblemente. Para la gente del común, a quienes le roban un teléfono móvil, para el pequeño agricultor que es atracado en su finca por delincuentes armados, no funcionó esa “seguridad.” Y no funciona en la actualidad.
En pueblos y ciudades, la delincuencia atraca a cualquier hora del día y de la noche, utilizando armas corto-punzantes y de fuego. En algunos lugares se movilizan en motocicleta, o carros particulares. En muchos casos la Policía captura algunos. Pocos son judicializados y son contados con los dedos aquellos que son condenados. La gente de bien está inerme, a merced de los maleantes.
Me parece que el gobierno debe legislar, para permitir la conformación de grupos de autodefensa ciudadana. En barrios, regiones rurales, debemos organizarnos para defendernos de estos malandrines. Y debe concederse salvoconductos para portar armas de fuego. Si la delincuencia posee armas, los ciudadanos honrados no deben ser la excepción. 
No estoy proponiendo autodefensas para asesinar picaros. Ni mucho menos patrocinar las mal llamadas “limpiezas sociales.” Pero, o la sociedad civil se arma para su propia defensa, o perece victima de unos pocos malvados.
Cuando las autoridades legítimamente constituidas, no son suficientes, o son incapaces de proteger la vida y la honra de los ciudadanos, el Estado debe permitir la legítima defensa de esos ciudadanos.
En algunas zonas urbanas y rurales, la Policía Nacional ha creado frentes de seguridad y convivencia ciudadana. Han dado buenos resultados. Pero se ven impotentes cuando se enfrentan con delincuentes armados. No basta el valor civil de un pueblo. Es necesario dotarlo de herramientas que le permitan, que ese valor se transforme en legítima defensa.
Hace unos meses, en otro artículo, sugerí flexibilizar la legislación para la tenencia de armas de fuego. Insisto en que debe facilitarse a la gente de bien, el porte de armas.    

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