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5/06/2011

SECTAS CRISTIANAS Y PARA-CRISTIANAS (Por Santiago Villarreal Cuellar)

Llamamos secta toda aquella escisión que se forma de un partido, o una religión tradicional, lo mismo que de cualquier doctrina. Para el caso que nos corresponde, como es el de continuar hablando sobre "EL PELIGRO DE LAS SECTAS," América Latina está siendo invadida por muchas denominaciones religiosas, pero las más comunes son las sectas llamadas cristianas y para-cristianas.

Sectas cristianas son todas aquellas corrientes que se han fraccionado, o surgido de las grandes iglesias convencionales y que han establecido toldas aparte y estas a la ves se han atomizado en otras. Allí encontramos a bautistas, metodistas, asambleas de Dios, cruzadas evangélicas, alianzas cristianas y las más fundamentalistas, como lo son las iglesias Pentecostes y Pentecostales. Todas estas sectas basan su doctrina en los evangelios, siendo algunas llamadas trinitarias y otras unitarias. Pero existen numerosas sectas que se han conformado aglutinando a muchos seguidores de las anteriores en otras pequeñas sectas, o grupos que proliferan con diferentes nombres, pero con la misma doctrina.

Las sectas para-cristianas son aquellas que, siguiendo los lineamientos de la biblia y los evangelios, le han añadido otros libros u doctrinas distintas o concordantes. En ese grupo encontramos a los Adeventístas  del Séptimo Día, los Testigos de Jehová, los Mormones, gnósticos, espiritístas de Alán Kardec, Israelitas del Nuevo Pacto universal y otras sectas llamadas de santería, cuyos orígenes corresponden al sincretismo afro-descendiente que utiliza las imágenes de la Iglesia Católica para personificar sus dioses amnimistas.

Existe otra corriente de diferentes denominaciones sectarias, emanadas de las religiones orientales y cuyos orígenes se remontan a los Vedas, o religiones induístas. A este grupo pertenecen los Hare Krisna, Meditación Trascendental, los yogas y muchas otras.

Todas esas sectas, han invadido a nuestra América Latina y prosperan día a día, en una tierra fértil para las creencias y las supersticiones, con la anuencia de los gobiernos, amparadas en la libertad de cultos y ante la falta de unas políticas claras de parte de la Iglesia Católica (mayoritaria en este Continente), que no ha sabido detener el avance avasallador de estas sectas. Hoy se disputan la adhesión de cada ser humano y la vinculación a sus creencias, utilizando toda clase de métodos, desde los más clásicos, hasta los más ortodoxos. Su actitud sectaria, no permite que nadie entre en discusión con ellos, ni sus doctrinas pueden ser debatidas como debería ser en esa materia, donde se enriquezca la discusión y permita al inducido analizar sobre las conveniencias, o no de hacer parte de la secta. Solo ellos y nada más que ellos dicen tener la razón, impidiendo que la persona que recibe la instrucción piense diferente o haga objeciones.

En próximas entregas me adentraré sobre el peligro que estas sectas representan para la salud mental de quienes se dejan llevar por ellas.

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