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8/31/2015

Viagra para las mujeres


Santiago Villarreal Cuéllar

Cuando los científicos descubrieron por casualidad que el Citrato de sildenafilo originaba erecciones involuntarias en pacientes masculinos, inmediatamente lo experimentaron como potenciador sexual. El 1996 los laboratorios Pfizer patentaron el fármaco con la marca comercial Viagra. Fue toda una revolución en la ciencia de la sexualidad humana porque por primera vez en la historia de la humanidad se logró inventar un verdadero afrodisiaco. Pero la ciencia médica y sexológica quedó con una inmensa deuda con las mujeres, quienes han sufrido a lo largo de la historia de la cultura occidental el desprecio por su sexualidad y la búsqueda de placer. “Gozad de la mujer, enseñoréate de ella; y serán un solo cuerpo.” Estas joyas las extractamos del Nuevo Testamento; para el cristianismo la mujer es considerada un simple objeto de placer para que el hombre disfrute y se reproduzca; ella debe ser pasiva, sumisa y en lo posible debe evitar sentir placer. Es como decir que cuando coma no deguste el sabor del alimento. En pleno siglo veintiuno, existen sectas fundamentalistas que consideran pecaminoso el placer sexual de la mujer.

Pero la ciencia, que no está sujeta a dogmas religiosos, continuó investigando substancias beneficiosas para aumentar la libido de las mujeres. Hace unos cinco años la Universidad de Virginia experimentó una substancia que aplicada en forma de gel sobre los labios de la vagina, producía deseos sexuales. Sin embargo, este fármaco no fue patentado porque causaba reacciones adversas en los tejidos externos de los órganos genitales femeninos; los científicos de esa prestigiosa universidad continuaron investigando y fue así como a principios del año 2015, consiguieron que la substancia llamada flibanserin, fuera patentada como un fármaco que estimula los deseos sexuales de la mujer. El inconveniente consiste en que debe consumir una dosis diaria sin interrupción para poder lograr sus efectos; contraria al Viagra que solo requiere una sola dosis para provocar una erección del órgano masculino. Pero constituye un logro para nuestras mujeres que en gran porcentaje padecen frigidez.              


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