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10/08/2014

Buscando la felicidad


Santiago Villarreal Cuéllar

Recientemente en Inglaterra el think tank New Economics Foundation, realizó un estudio que fue corroborado por la London Shool of Economics, sobre los niveles de felicidad de los ingleses, encontrando que las personas que viven cerca del mar son las más felices. El estudio incluyó una amplia encuesta sobre el bienestar y la felicidad en todo el país, arrojando que los habitantes de las islas y quienes residen cerca de las costas, son las personas que se consideran con mayor bienestar emocional, pero ante todo, muy felices. Contrario sucedió a las personas habitantes de las grandes urbes como Londres, Luton, Reading, quienes no se consideraron felices, ni aquellas poseedoras de altos ingresos económicos. El segundo puesto en felicidad y bienestar fue localizado en zonas rurales, siendo los moradores de los valles quienes percibieron ser más felices. Pero en general aquellos residentes cerca, y relacionados estrechamente con el mar se consideraron los más felices.
Algunos psicólogos como Abraham Maslow, afirman que la plena felicidad del ser humano se adquiere cuando se han satisfecho las necesidades básicas más esenciales, como la alimentación, el vestuario, un techo, la salud y educación. Sin embargo, otros pensadores consideran que la felicidad está asociada a la espiritualidad, y ponen como ejemplo a muchos monjes y religiosos del Tíbet, algunas regiones de China, India, Japón, y aquellos países donde se practica el budismo. No obstante estar con hambre, poca ropa, y viviendo hacinadas, estas comunidades poseen una paciencia y felicidad que cualquier occidental que vive presuroso y preocupado envidiaría. Igual ejemplo nos brinda la mayoría de comunidades musulmanas de todo el mundo. Poseen una paciencia envidiable, y cualquier acontecimiento adverso que les sucede lo consideran como la voluntad de Alá, su dios.

Lo cierto es que los estudios realizados por antropólogos, sociólogos y psicólogos, arrojan como resultado que la felicidad humana se constituye en un estado mental, y no está estrechamente relacionada con el nivel socioeconómico de las personas. La riqueza material en sí, no genera un estado permanente de felicidad. Puede relacionarse con el bienestar personal y quizá brinde más seguridad en sí mismo, pero no es fuente suprema de felicidad. Tres elementos son indispensables para procurar altos niveles de felicidad en las personas; primero: una buena salud es requisito primordial para ser feliz; segundo: la libertad hace más felices las personas. La pérdida de este precioso derecho hace infeliz a cualquiera; tercero: una buena relación sentimental es el complemento de la felicidad. Querer  a alguien y ser correspondido, prodiga los máximos niveles de felicidad. Los demás componentes llegarán por añadidura.        

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