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3/18/2014

Los transgénicos salvarán la humanidad


Santiago Villarreal Cuéllar

Hace algún tiempo escuché decir al presidente del Uruguay, José “Pepe” Mujica, que los alimentos y demás derivados de los transgénicos serán la salvación de la humanidad, frente al recalentamiento climático mundial, que pone en peligro la existencia de la vida en la tierra. Estoy totalmente de acuerdo con las apreciaciones de este sabio mandatario, quizá el único que le preocupa el futuro de la humanidad.
El asunto del recalentamiento del planeta, que según algunos científicos, es a causa del agrietamiento de la capa de ozono que protege la atmosfera terrestre, debido a las emisiones de dióxido de carbono, pero que para otros científicos es consecuencia de un ciclo que ocurre en nuestro planeta cada 70 millones de años, puede poner fin a las manifestaciones de vida que aún existen. Cualquiera que sea la teoría verdadera, lo cierto es que la ciencia debe encontrar fórmulas para evitar o dilatar, el fin de la vida terrestre. El recalentamiento de la tierra irá aumentando paulatinamente año tras año, hasta llegar a convertir nuestra tierra en un horno invivible. Las pocas reservas de agua dulce que aún quedan, se evaporarán, e incluso los mares se esfumarán. No es el Apocalipsis, es nuestra pura realidad.
Hace al menos 10 mil años, el ser humano viene modificando de forma indirecta, genéticamente plantas y animales. Pero fue solo hasta 1973, cuando Herbert Boyer y Stanley Cohen, consiguieron trasferir ADN de un organismo a otro. El mismo año, Rudolf Jaenisch creó un ratón transgénico, que se convirtió en el primer animal transgénico de la historia. En los últimos 40 años la técnica de los transgénicos ha revolucionado, no solo los vegetales, sino los animales, incluyendo al ser humano. La producción y consumo de alimentos genéticamente modificados, ha causado polémica entre algunas corrientes ambientalistas, religiosas y partidarios de alimentos tradicionales u orgánicos. Se han sumado igualmente algunos defensores de la salud, que creen que dichos alimentos pueden causar algunas enfermedades. Sin embargo, hasta la fecha no se ha demostrado científicamente que el consumo de transgénicos ocasione alteraciones en la salubridad humana.
Los diseñadores de alimentos transgénicos, en todas sus variedades (animales y vegetales), tienen la inmensa responsabilidad de crear plantas y animales, genéticamente resistentes al calor, que produzcan alimentos para la humanidad en tiempos del recalentamiento global. Y aunque parezca descabellado, deben trabajar para modificar genéticamente seres humanos que resistan altas temperaturas, con órganos que consuman menos agua y oxígeno. Quizá sea posible el diseño de humanos que puedan llegar a habitar otros planetas, donde las condiciones son totalmente diferentes a la tierra.                

  

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