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6/12/2013

Otro embeleco


Santiago Villarreal Cuéllar
La cacareada reforma a la salud no es más que otro embeleco a los que nos tiene acostumbrados los gobiernos neo-liberales de los últimos 20 años. El contenido de la embustera reforma, permitirá a las actuales E.P.S., que han expoliado la salud de los colombianos más pobres, convertirse nada menos que en auditoras del precario sistema sanitario. Es algo parecido a poner los ratones a cuidar el queso. Y lo que es peor, les gratificaran sus maléficos servicios prestados en estas dos décadas, condonándoles las abultadas deudas contraídas con las entidades estatales y privadas. Se creará un fondo con dineros del estado, es decir del bolsillo de todos nosotros, y con esos recursos se pagarán las deudas dejadas de cancelar. Peor cosa no nos podía hacer este gobierno pusilánime, que solo sirve a los intereses de las transnacionales, especuladores y mafias conformadas para desangrar el erario público.
Ya hemos manifestado en otras columnas, que la verdadera reforma al sistema sanitario es la derogación de la ley 100 de 1993, y la creación de una ley que permita al estado manejar directamente los recursos, contratando con las empresas sociales de salud, hospitales públicos, y claro está, con clínicas privadas. La salud en Colombia debe constituirse en un derecho fundamental y su cobertura deberá extenderse de forma universal. El derecho a la salud está consagrado en la declaración universal de los derechos humanos proclamados por la ONU en 1948, de la cual nuestro país es miembro. Por lo tanto, la salud es un servicio que debe prestarse a todo ser humano de manera gratuita, sin distingos de sexo, raza, religión, clase social, o ideología política. Necesariamente debe suprimirse el embeleco del SISBEN para acceder a ese vital servicio, y limitarse a recibir al paciente por el solo hecho de ser humano. Ni siquiera debe exigirse un documento de identidad porque miles de colombianos no lo poseen, y al hacerlo dejaría de ser humanitario.   

La clase política colombiana, que copia modelos extranjeros, debería aprender la lección de la posguerra europea, donde todos los partidos, de la derecha hasta la izquierda, se pusieron de acuerdo sobre lo fundamental. Es decir, la salud, educación y seguridad alimentaria. El mismo Álvaro Gómez Hurtado en su campaña presidencial de 1990, proponía a los colombianos realizar reformas constitucionales sobre lo fundamental. Un líder de la derecha proponiendo temas progresistas en una nación caracterizada por ser la más inequitativa de América latina. El congreso será el responsable de aprobar este embuste de reforma, o pasar a la historia creando un verdadero sistema sanitario incluyente.    

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