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2/06/2013

Zancadillas a la paz



Santiago Villarreal Cuéllar
Lo que históricamente ha ocurrido con los procesos de paz en Colombia, empezó: es decir, a meterle zancadillas a una negociación que apenas comienza. Los sectores reaccionarios incrustados en la clase terrateniente, política, militarista, grupos del clero católico y la burguesía ortodoxa, empezaron a sacar las garras para desestimular al resto de la sociedad colombiana sobre la “inconveniencia” de negociar con las farc. Ellos prefieren la guerra porque para algunos es más rentable y se suplen de la venta de armas, y víveres a las tropas, de ambos bandos por supuesto, y en medio de la guerra seguir despojando a humildes campesinos de sus tierras. Muestran como pruebas de la falta de seriedad de la guerrilla los recientes secuestros de policías y el asesinato de otros. ¿Pero acaso no es el gobierno el que prefiere negociar sin cese al fuego? Para el gobierno no importa cuantos colombianos tengan que derramar su sangre, mientras los negociadores se encuentran seguros en la Habana. Ese es el modelo de negociación escogido y aunque sea cruel, quienes seguimos creyendo en la paz debemos apoyarlo.
El ex presidente Uribe mostró en su cuenta de twitter, las imágenes de policías asesinados por la guerrilla en la Guajira. Por cierto, recibió el rechazo de la mayoría de los colombianos. Con esto quería el señor ex presidente conmover la opinión pública para que se desbaraten las negociaciones. A los colombianos no solo nos debe conmover la muerte de policías y soldados, sino la toda persona. ¿Y los cientos de desaparecidos en este conflicto? ¿Acaso no es igual o peor de cruel? ¿Y los inocentes que fueron fusilados por miembros del ejército en los falos positivos para dar resultados durante el gobierno del señor Uribe? ¿Y los cientos de miles de colombianos asesinados y mutilados con moto-sierra a manos de los para-militares? ¿Es que esos no conmueven a una sociedad cansada de la guerra? ¿Y los guerrilleros que han muerto y continúan muriendo en esta guerra fratricida? ¿Es que ellos no conmueven a sus familiares? ¿O es que ellos no son seres humanos? Cualquier humano que muera en medio de este conflicto atroz debe conmover las fibras y el sentimiento humano. Cuando se trata de seres humanos, todos, absolutamente todos, somos iguales, sin importar el ángulo donde nos encontremos y cualquier muerte violenta no solo es indeseable, sino reprochable. Es por esa razón que se debe dialogar y negociar para dar punto final a este conflicto absurdo. Y es por esa razón que los defensores de los derechos humanos, seguimos apoyando esas negociaciones sin vacilación.         

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