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7/17/2012

LEVANTAMIENTO INDÍGENA



Santiago Villarreal Cuéllar
Desde la llegada del invasor español hace más de cuatrocientos años, los aborígenes de latino-América se han levantado para defender sus tierras, su cultura y su raza. Resistieron los aztecas mexicanos cuando descubrieron la traición de Hernán Cortés; hicieron lo mismo los incas peruanos con los hermanos Pizarro; los guaraníes se defendieron heroicamente en Paraguay; la resistencia de los araucanos de Chile duró más de trescientos años; en el Huila, la heroica cacica Gaitana se levantó contra Pedro de Añasco. El pueblo Guambiano, la mayor etnia que puebla el departamento del Cauca, descendientes de los Araymara, han sido arrinconados en estos cuatrocientos años, primero por los invasores españoles y luego por las encumbradas familias, que después de la llamada independencia siguieron ocupando sus tierras. En dos siglos, esas familias constituyeron una oligarquía que hasta la fecha, domina económica, política y culturalmente una región en su mayoría ocupada por etnias ancestrales. Esa oligarquía, no solo ha expoliado sus tierras, sino que al apoderarse de las posiciones políticas han saqueado los recursos públicos destinados al desarrollo de ese departamento. Todos los actores se han aprovechado de estas etnias. Las farc invadieron sus territorios a finales de la década de los cincuenta. A mediados de la década de los setenta, los narcotraficantes llevaron semillas de marihuana y coca, convirtiéndolos en sembradores y productores de materia prima. En la década de los ochenta, incursionaron otros grupos guerrilleros, e incluso, ellos mismos conformaron el Quintín Lame, que se desmovilizó en 1990.       
Desde la proclamación de la Constitución del 91, al reconocer los resguardos indígenas, estos empezaron un lento proceso de organización. Hace cinco años, comenzaron a hacerse sentir con marchas y paros, reclamando la devolución de sus tierras, el respeto por su autonomía y cultura. Ahora, se han levantado contra las farc, quienes han convertido sus territorios en un campo de batalla. Y también se han levantado contra las fuerzas armadas legítimamente constituidas, quienes en aras de combatir la guerrilla, bombardean inmisericordemente sus labranzas, destruyendo cultivos, animales y desvencijadas viviendas. Estos indígenas están cansados de tanta violencia y se han armado de valor civil para decir, no más conflicto en sus tierras y, ¡váyanse al carajo para otro lado! Ojalá la población civil de otras regiones del país imitaran estas comunidades, decididas a buscar la paz a toda costa.
El presidente Santos, quien fue abucheado en su visita a Toribío, manifestó que la fuerza pública no será retirada y prometió ayuda social por quinientos billones de pesos, los que seguramente, en su mayoría, se quedarán enredados en las cuentas bancarias de los politiqueros de siempre.       

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