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4/26/2012

LAS SECTAS Y SUS PELIGROS



Santiago Villarreal Cuéllar
Hace siete años, se abrió una investigación en Europa por parte de algunos sociólogos, sicólogos y psiquiatras, sobre el peligro que representan las sectas para la mentalidad humana. Antes de continuar el tema, definamos el concepto: se denomina secta, aquella escisión o ramificación de una gran religión, llámese Católica, judía o musulmana. Solo para hablar de religiones monoteístas.
América Latina y África, son en la actualidad los continentes más fértiles para el florecimiento de las sectas. En el nuestro, crecen principalmente las llamadas cristianas, mientras que en África proliferan cristianas y musulmanas. En América no solamente han llegado sectas extranjeras, sino que han fundado muchas.
Los predicadores sectarios hacen un proselitismo agresivo, utilizando todos los medios posibles, amparados en los preceptos constitucionales de la libertad de culto. Ellos aseguran poseer la verdad, basados en la Biblia y no admiten ningún debate sobre los temas que proponen. Además, prometen “milagros,” creando en la mente ingenua del receptado, ilusiones utópicas. Posteriormente empiezan a realizar lo que se denomina el lavado de cerebro, consistente en hacerle creer al adepto, que la religión que practica es falsa y la que ellos promueven es la verdadera.
Los inducidos por lo general suelen ser gentes ingenuas, de un nivel académico muy bajo. Pero también se da el caso de seducir profesionales y personas letradas. Pero, ¿cuáles son los peligros? Veamos: se ha demostrado que las personas que se congregan en estas sectas, son personas con muy bajo nivel de autoestima; no poseen un criterio definido sobre aspectos filosóficos; no se han forjado suficientes valores morales y sociales, ni metas definidas para su vida; cuando son inducidos y comienzan a asistir a las reuniones o cultos, empiezan a formar una mentalidad fanática, que a veces raya con la intolerancia.
Finalmente, cuando ya llevan más de un año en la secta y son “bautizados,” adquieren una mentalidad compulsiva. Es decir, se vuelven adictos a la secta, no se pierden una sola reunión y empiezan a ser misioneros.       

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