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5/11/2014

Legalizar la marihuana


Santiago Villarreal Cuéllar

El 03 de mayo, cientos de miles de personas marcharon en varias ciudades del mundo, exigiendo legalizar el consumo de la marihuana. En distintos países europeos está permitida la dosis personal del consumo de ciertos estupefacientes; en algunos como Holanda, Dinamarca y Suecia, el estado mediante los ministerios de sanidad, suministran gratuitamente la dosis personal. En Colombia, mediante Sentencia C-221 de mayo 05 de 1994, emanada de la Corte Constitucional, cuyo ponente fue el magistrado Carlos Gaviria Díaz, se otorgó el derecho a los ciudadanos de consumir la dosis personal de algún estupefaciente, en aras del libre derecho al desarrollo de la personalidad humana. Prácticamente la Corte legisló sobre el tema, y hoy es permitido el consumo de alucinógenos, en su dosis mínima, siempre que se haga en sitios privados.
En cuanto al uso de la marihuana, en 15 de 50 estados de los Estados Unidos, se permite su consumo con fines terapéuticos, es decir, para mitigar alguna dolencia física. Ésta, claro está, es una falacia para utilizar la hierba con fines adictivos pues en los países desarrollados es donde más se consumen substancias alucinógenas. Además, no existe ningún estudio médico serio sobre los efectos terapéuticos de alguna substancia extraída de esta planta para tratar alguna patología. El año pasado Uruguay dio un paso franco al legalizar el consumo y expendio de marihuana para satisfacer a los consumidores adictos, dejando el monopolio de la comercialización en manos del estado. En algunas naciones asiáticas, como Nepal, para mencionar solo una, la marihuana es utilizada libremente por sacerdotes (chamanes), con fines religiosos. Muchos de estos gurúes fuman hierba hasta tres días y bajo sus efectos predicen el futuro. Este comportamiento es visto con normalidad por la población, mientras en nuestra cultura occidental los adictos a la marihuana son vistos como bichos raros y tildados de desechables.

El consumo de este alucinógeno, como el del alcohol, tabaco, cocaína, heroína, morfina y otras substancias de este género, debe tratarse como una patología psicosomática y no bajo medidas represivas como se ha venido haciendo. Las adicciones son consecuencia de vacíos mentales, problemas de ansiedad y en muchos casos falta de autoestima, por lo que su tratamiento debe realizarse utilizando medidas sanitarias. Todos los seres humanos padecemos alguna adicción o compulsión; hay adictos a las drogas, adictos a substancias alucinógenas, compulsivos al juego, a comprar, a la religiosidad, a mentir, a robar, en fin; el ser humano por tener más desarrollada su corteza cerebral está expuesto a padecer muchas patologías mentales. Desde esta perspectiva, creo viable legalizar el consumo de la marihuana.            

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