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4/02/2014

¿Se debe penalizar el aborto?


Santiago Villarreal Cuéllar

Varias cajas de cartón reposan por estos días en la Registraduría Nacional del Estado Civil de la capital, conteniendo firmas recaudadas por sectores de derecha (religiosos y políticos), para convocar un referendo que permita a los colombianos pronunciarse sobre, si debe penalizarse o no el aborto. El artículo 122 del Código Penal, tipifica el aborto como delito. No obstante, la Corte Constitucional mediante sentencia 355 de 2006, despenalizó el aborto en tres circunstancias: en caso de violación; según esta sentencia, la mujer que conciba mediante una violación tendrá graves perjuicios psicológicos y es motivo para permitir que aborte. Cuando existe peligro para la salud física de la madre; aquellos embarazos considerados de alto riesgo, donde la vida de la madre corre peligro de muerte, es permitido abortar. En caso de graves malformaciones o problemas graves de salud del feto; en estos casos también es licito, el aborto. Esta y otras sentencias sobre el tema, falladas por la Corte Constitucional, son las que pretende derogar este referendo y prohibir constitucionalmente el derecho a abortar.
Analicemos lo relacionado con el origen de un ser humano; para la ciencia, todas las células de un ser humano adulto provienen de una única célula original que se denomina cigoto y que es el resultado de la fecundación de un ovulo por un espermatozoide. Para las ciencias jurídicas existen otros conceptos. El Código Civil colombiano, que también rige el de otras naciones latinoamericanas, define la persona a partir del momento de cortar el cordón umbilical. Es decir, solo después de este acontecimiento el ser humano adquiere la personalidad jurídica y los derechos plenos. No obstante, nuestra Constitución Política defiende la vida desde la concepción (art. 43). Uno no puede concebir que una legra penetre por una vagina, llegue al útero y desarticule el feto que vive allí hace algunas semanas. El solo hecho de imaginarlo nos crispa la piel, por muy cruel que sea nuestra forma de pensar. Pero existen casos como los contemplados por las sentencias constitucionales, en los que la mujer puede tener momentos dolorosos y es allí donde una decisión de esta naturaleza puede ser una opción válida. El dolor de una mujer también nos conmueve y comprendemos que tome esa determinación.
Por esa razón, creo que los hombres no debemos hablar u opinar sobre las conveniencias o no del derecho a abortar. Es la mujer quien concibe, gesta y permite la llegada de esa nueva vida; y es ella la que decide si pone o no fin a ese ser humano que palpita en su cuerpo.        


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